Papas chinas, imaginación de niño hecha realidad.
Mateo 7: 7-8
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
Una tarde de un abril cualquiera, mi hijo menor con tres años de edad y una capacidad de imaginación sorprendente me propone un juego donde coloca muchos palitos de madera, de aquellos que se usan para revolver el cafe, dentro de un títere de plástico y me dice que está cocinando papas chinas.
En eso se nos fue la tarde, jugando a que el señor Nieves vendía papitas fritas chinas al señor Medias.
En la noche busqué si existían en alguna parte las papas chinas, para ver si podia tener una receta para sorprender a mi bebé con su imaginación convertida en realidad. Y en efecto encontré información sobre las papas chinas. En algunos casos se hablaba de papas chinas a lo que en algunos países llaman guatilas; pero yo quería papas fritas chinas, al estilo chino y di con una receta que si usaba papas reales y quedaban increíblemente delgadas como las que mi hijo había inventado con los palitos de revolver cafe. Metidas en un recipiente, asomándose tostadas y doradas.
Pensé en cómo se pudo imaginar ese plato y cómo la coincidencia hacia que realmente existiera. Pero también pensé que en su imaginación realmente existían y quizás eso hizo que realmente yo las buscara y las encontrara. Lo importante era que me hizo buscarlas y hacerlas reales para él en su espacio.
Las preparé y se las compartí viendo tele, haciendo saber que gracias a su imaginación yo las había podido preparar y fue el poder de bautizarlas lo que las hizo crocantes, doradas y sabrosas en el preciso momento. Ahora son parte del menu familiar y una parte del legado de recuerdos de olor y sabor que atesoramos.
Papas fritas chinas
1 Papa grande, entre más grande mejor.
1 cebolla cabezona pequeña picada en trozos.
1 diente de ajo finamente picado.
1 cucharada de vinagre.
Sal al gusto.
Aceite para freír.
Se lava muy bien la papa, se pela y se corta delgadita y en tajadas largas. Unos 3mm de ancho.
Se pone a hervir agua con un poco de sal y tan pronto hierva se ponen las papas 2 minutos para blanquearlas. Se retiran del agua, escurriéndolas y secándolas muy bien.
La cebolla se dora en el aceite suficiente como para que podamos sumergir las papas picadas. Cuando la cebolla esté dorada, la retiramos y reservamos. En ese aceite freímos las papas hasta dorarlas. Se sacan y se ponen sobre un papel absorbente.
En un wok grande se sofríe el ajo, y luego se ponen las papas para seguir dorándolas. Se les agrega el vinagre y la sal. Las retiramos y las volvemos a freír por segunda vez para que queden muy crocantes por fuera y suavecitas por dentro.
Se sirven con las cebollas doradas encima.


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