Antorchas rojas
| Photo by Cajiao´s |
En esta época digital me encuentro escribiendo muchas veces al lado de mi hijo que se pone a jugar luego de salir de sus clases de home school, Roblox o Minecraft (esas increibles plataformas de juego de rol que han invadido la red digital). Y precisamente en una de esas tardes escucho su grito de alegría, -encontré el carbón que necesitaba!, hace una pausa muy cortica, -y no lo esperaba, fue de repente porque no sabía cómo buscarlo!
-Cómo lo hiciste
entonces? Le pregunté
-Solo iba
poniendo antorchas rojas para iluminar por donde iba pasando y escarbando, y
apareció en una caverna que se iluminó. Sin buscarlo apareció en medio de la caverna...
Y me quedé
pensando en eso; sus palabras de niño hablaron con sabiduría. La
mayoría de las veces estamos buscando, esperando, levantando piedras, haciendo
una cosa y la otra pero sin saber realmente dónde buscar o incluso sin saber
que buscamos…pero nos empecinamos en una tarea que se convierte en algo
infructuoso. A veces en nuestro afán de tener algo que no tenemos, caemos en
una tremenda frustración porque jamás llega exactamente eso que deseamos.
Quizás es mejor
trabajar en nuestra actitud frente a lo que tenemos o a las circunstancias que
nos rodean. Trabajar en poner lámparas de optimismo y buena energía no para
nosotros sino para todos, y quizás así descubriremos lo que necesitamos, sin
buscarlo.
Es como el
naúfrago que está en alta mar y es encontrado por un barco que le lanza una
línea de vida con un salvavidas; el hombre desesperadamente intenta alcanzar el flotador agitando el agua que lo separa haciendo que inevitablemente las ondas alejen
el salvavidas de sus manos.
Agitarnos más de
la cuenta, desesperarnos por encima de todo, no hace otra cosa que alejar no solo la
tranquilidad de nuestro espíritu, sino aquellas cosas y personas que realmente
necesitamos. Y que quizás no son las que creemos.
Ese acto de
colocar antorchas por donde pasemos, para dejar una semilla de alegría, de
esperanza es prioritario. Poner luz en los rincones, en los lugares altos, para
que lleguen a todos es una de esas misiones como buenos seres vivos. Es a veces
difícil tener una voz de aliento cuando nosotros mismos estamos descargados,
pero no podemos dejar de encender esa antorcha para que el otro vea el camino,
y seguro que en ese camino nosotros mismos podremos toparnos con algo que nos
va a sorprender y llenar un espacio o una necesidad, sencillamente sin
buscarlo.
Y hablando de antorchas rojas, eso me trae a la mente el intenso color de la páprika, ese condimento rojo encendido preparado con pimentones rojos secos, muy usado en Hungria convirtiendose en un plato nacional.
Goulash (Gulyás) húngaro
Ingredientes:
2 libras de carne de res
3 papas medianas
1 1/2 cebollas cabezonas
1 zanahoria
1 tomate
1 pimentón rojo grande
1 pimentón amarillo grande
3 cucharadas de páprika
1 cucharadita de pimienta negra recién molida
1 cucharadita de azúcar
3 dientes de ajo
5 tazas de caldo de carne
1 1/2 tazas de agua
1/2 taza de cerveza
1 cucharada de maicena
1 cucharada de laurel
1 cucharada de tomillo
2 ramas de perejil liso fresco
Sal al gusto
En una olla se cocina la carne en 6 tazas de agua, agregando el laurel, el tomillo y el perejil fresco. Se deja cocinar a fuego alto por lo menos una media hora. Se saca la carne y se pica en cubos pequeños. Se deja a fuego medio unos 10 minutos mas el caldo y se reserva. (Si tienen olla a presión pueden hacer el caldo en la olla para ayudar a ablandar la carne aún más).
En otra olla se calienta aceite de oliva y se sofrie la cebolla unos 5 minutos. Luego se agrega la carne, el ajo picado y la páprika. Revolviendo muy bien y dejando que se sofria todo bien. Luego agregamos el pimentón cortado en cuadros de 1 cm, y de nuevo se mezcla.
Ahora le agregamos la zanahoria, el tomate y las papas, todos picados en cubos pequeños para que se cocinen muy bien. Se agregan 5 tazas del caldo de la carne.
Se muele la pimienta y se echa en el caldo junto con la sal al gusto. Lo dejamos hervir 30 minutos a fuego alto.
En media taza de cerveza agregamos media taza de agua fria y una cucharada de maicena disuelta. Agregamos a la olla, mezclando muy bien. Dejamos hervir de nuevo y bajamos el fuego a medio. Lo tapamos y lo dejamos 30 minutos cocinándose lentamente (si no hay afán, se puede dejar un poco más. Esto es ideal para que se cocine y ablande la carne aún más).
Se destapa y se agrega un poco más del caldo o de agua si vemos que se ha secado demasiado y le falta un poco a la carne. Y lo dejamos destapado a fuego alto por unos 20 minutos.
Este plato si lo dejamos reposar unos minutos luego de cocinar, se pone más sabroso.
Servir sobre arroz blanco!

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