Sopa de cebolla y unas pocas lágrimas
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Esta preparación es realmente fácil y de un gran sabor.
Y siempre el calor de una buena sopa hará calentar el alma...
Para evitar las lágrimas al cortar la cebolla, procuren lavarlas bien y cortarlas sin secarles el agua. Pero igual, si lloras al prepararla, la sonrisa de tus invitados al probarla será una buena recompensa.
Eso nos hace pensar en las muchas veces en las cuales nuestros ojos se llenan de lágrimas por diferentes circunstancias de la vida. Muchas veces será por alegría, pero la mayoría involucra algo de tristeza, nostalgia o angustia. Y vemos que hay dos maneras de ver como resbalan por nuestras mejillas: como una caída interminable que nos angustia aún más al verlas estrellarse en el suelo o como un bálsamo que lava y saca esos sentimientos que nos agobian. La decisión es cómo tomamos cada una de ellas. Recuerda que Dios guarda cada gota que derramamos al llorar y las atesora. El las ve y las cuenta y en su tiempo nos enjugará el rostro y dará el impulso necesario para levantarnos y caminar.
Ahora, Señor, haz volver a nuestros cautivos
como haces volver los arroyos del desierto.
El que con lágrimas siembra,
con regocijo cosecha.
El que llorando esparce la semilla,
cantando recoge sus gavillas.
SALMOS 126:4-6 (NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL)
Ingredientes para 4 personas:
300 gramos de cebolla cabezona blanca
2 cebollas cabezona roja medianas (más fuerte y vigorosa en su olor y sabor!)
2 cucharadas de mantequilla
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharada de azúcar
3 cucharadas de harina
1 a 1/2 litros de buen fondo de carne de res
Tomillo
Estragón
Laurel
Pimienta Negra
1/2 taza de vino blanco (al calentarse se evaporará el alcohol, dejando el sabor únicamente)
4 Tostadas de pan (frances para ser más fieles al origen)
100 gramos de queso madurado: gruyere, emmental, gouda, depende del gusto
Preparación
Pele y corte en julianas las cebollas, y sofríe en la mantequilla ( ponerle la cucharada de aceite de oliva para que no se queme la mantequilla), agregue el azúcar y revuelva hasta que tengan un color caramelo cristalino.
Agregue las hierbas y espolvoree el harina sobre las cebollas y siga dorando.
Cuando las cebollas estén bien caramelizadas (que no se te quemen!!), añadir el vino, el fondo, salpimentar y dejar cocinar muy lentamente a fuego medio al menos una hora o hasta que las cebollas tengan la textura que deseamos: casi desbaratadas.
Si la dejan cocinar por largo tiempo, rectificando el caldo un poco, el sabor será más intenso y fuerte y el alcohol se evaporará completamente.
Presentación
En un bowl de sopa poner algo de cebollas al fondo, el caldo y encima una tostada de pan y rematar con una rebanada delgada de queso y un copo de mantequilla. Se lleva al horno para gratinar por tres minutos a 175 grados centígrados.
Si se quiere también se puede servir sencillamente la sopa, espolvoreándole el queso rallado encima, un poco de cebollín (ciboulette) fresco para adornar y acompañarla con pan francés tostado untado de mantequilla y ajo frotado.
Dios nuestro Señor los bendiga. Y buen provecho!

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