Se feliz...


Una tarde estaba en casa, ofuscado y bastante irascible. Mi hijo menor jugaba cerca y estaba absorto en su imaginación mientras estaba muy tranquilo de saber que yo estaba cerca, acompañándolo. Mientras yo pensaba en la manera de solucionar cosas que realmente en ese momento se salían del control de mis manos y mi mente. Frustración es la palabra que viene a mí al pensar en esa tarde, sentado en la sala.

En un momento mi hijo me tomó de la mano, como siempre lo hace para decirme: " A juga...", pero en lugar de eso me dijo: "Se feliz...", mientras me llevaba a sentarme acompañado de sus juguetes.

Se feliz...debo resaltar que en ese momento mi consejero tenía dos años y 4 meses y me jalaba hacia su lugar seguro donde jugaríamos con leones, dinosaurios y marranitos el resto de la tarde. Mis problemas no se resolverían de la noche a la mañana, pero mis emociones si podían ser sanadas.

Descargar el stress en Dios, entregándole lo que no podemos manejar debería ser tan sencillo como disolver cafe instantáneo en agua caliente. Pero no es así de sencillo si nuestra fe, eso de tener certeza de lo que no se ve, flaquea. Y muchas veces flaquea porque nos frustramos al ver que nuestros esfuerzos parecen no producir frutos. 

Es ahí cuando es necesario enfocar la energía que nos queda en cosas que podemos manejar, que en mi caso es cocinar. Y mientras nos enfocamos lograremos esperar sin desesperar. Ahí es que adquiere sentido lo de entregar la pesada carga a Jesus. Soltar y respirar. Los cansados y débiles podemos apoyarnos en esa promesa en la que todo tiene una buena perspectiva a través de los ojos de Cristo.

A mi familia le hace feliz lo que les preparo en la cocina, y por eso he ido aprendiendo a hacerlo mejor con el paso de los años y lo disfruto mucho. Y siempre he dicho que el hogar huele a pan caliente, a canela dulce, a manzanas...Y quisiera compartir hoy una receta de un pan sencillo, que se hace en un sartén sin necesidad de horno. Para que llenen de felicidad las mañanas al lado de un cafe o un chocolate caliente. Esta receta se las enseñe a mis hijos y la preparan donde quiera que estén, incluso cuando viajan lejos...y así se llevan el aroma del hogar mientras atraviesan el planeta.


Pan de sartén.

Ingredientes:

1 2/3 de taza de harina de trigo

4 cucharadas de aceite vegetal. El de oliva me encanta.

1/2 taza de agua. Aquí tambien pueden usar cualquier leche entera de vaca o vegetal.

1/4 cucharadita de sal

1/4 cucharadita de azúcar. Si quieren no usar azúcar pueden prescindir de ella.

1 cucharadita de polvo de hornear


Mezclan todo en un bowl, formando una bola de masa. Dejar reposar 5 minutos. 

Nota: si llegaran a cambiar el polvo de hornear por bicarbonato, usen 1/2 cucharadita solamente y no dejen reposar puesto que el bicarbonato comienza actuar tan pronto tiene contacto con el agua.

Luego estirar la masa sobre una superficie enharinada, con un rodillo, dejando la masa de unos 3 a 4 mm de grosor. Luego se cortan con un molde circular y se ponen en un sartén caliente, a fuego medio, previamente engrasado con un poco de aceite de oliva. Se tapan y dejan dorar por cada lado...vigilando que no se quemen. 

Importante que estén tapados mientras se cocinan, para que el vapor que producen, los ayude a crecer.

Se dejan enfriar y luego pueden comerlos con mermelada y mantequilla, o con un poco de crema de mani. Son espectaculares. 


Se puede ser feliz y jugar a ser feliz con poco realmente. Esta receta tiene muy pocos ingredientes y demuestra que se pude compartir la felicidad usando lo que tenemos a la mano; jugando con dinosaurios, marranitos de plástico y una taza de chocolate caliente.




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