La tiranía del tiempo

 

Photo by Cajiao´s


El tiempo es muy lento para los que esperan, 

muy rápido para los que temen, 

muy largo para los que sufren, 

muy corto para los que gozan; 

pero para quienes aman, el tiempo es eternidad. 

William Shakespeare






 

1Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

un tiempo para nacer, y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar,
 y un tiempo para cosechar;
un tiempo para matar,
 y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir,
 y un tiempo para construir;
un tiempo para llorar,
 y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto,
 y un tiempo para saltar de gusto;
un tiempo para esparcir piedras,
 y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse,
 y un tiempo para despedirse;
un tiempo para intentar,
 y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar,
 y un tiempo para desechar;

un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser;
un tiempo para callar,
 y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar,
 y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra,
 y un tiempo para la paz.

Eclesiastés 3: 1-8 NVI

 

Un tiempo en la Biblia se refiere a un periodo de un año. El tiempo que nos encierra a todos se reduce a un momento corto y puntual: el presente. Y ese presente se convierte en un aterrador tirano que al parecer no nos quiere soltar, por nuestra propia escondida decisión.

Vivimos corriendo, tratando aparentemente de aprovechar el tiempo y la mejor opción que, parece que tenemos, es hacer mil cosas, programarnos para intentar llenar y aprovechar cada segundo del presente dentro del marco de ese tiempo que corre vigoroso y sin cesar.

Creemos que aprovechar el tiempo es una labor que no debe detenerse. Y no hablamos aquí de estar ociosos sin hacer nada, porque incluso hacer nada se considera una pérdida de tiempo. Y por eso ni siquiera descansamos un segundo.

Llenamos los cajones del día y la noche con demasiadas cosas…y jamás es un pensamiento atinado dejar un cajón vacío.

Pensamos todo el tiempo, agotamos lo mejor posible ese tiempo con tareas y angustias.

Pero y si la idea es aprovechar el tiempo, ¿por qué cuanto más lo intentamos atrapar, más huidizo es?

Porque el tiempo es una idea abstracta y ajena a nuestro control.

Lo mejor que podemos hacer es dejarlo sencillamente escapar entre los dedos entendiendo que en un solo tiempo solo cabe una cosa a la vez. Dejar de pensar con el engaño en nuestra mente de querer hacer mil cosas al tiempo para aprovecharnos de ese concepto abstracto que se nos escapa por completo.

Una cosa a la vez, un momento a la vez, una respiración a la vez.

En una época de alta velocidad para todo debemos aprender a detenernos. A hacer pausa. -Selah,  dice el sacerdote en los salmos para indicar un silencio, una pausa. Es un momento para dejar de cantar y escuchar. Reflexionar.

El ruido constante, sea ordenando como una pieza musical, o caótico como una tarde de tráfico citadino,  deben ser detenidos sin distinción para permitirnos escuchar. Y no escuchar con la mente que se deja atrapar por el tiempo de una manera magnética y profunda; sino escuchar con el corazón que no se deja enredar por el segundero de las horas.

Así comienzas a respetar tu tiempo, y a respetar el tiempo de los demás.

Como dice la biblia, hay un tiempo para todo y algo para cada tiempo. Y por más que nos afanemos no agregamos segundos al reloj. Así que es mejor vivir sin contar horas, días y años. Sino aprovechar el instante que tenemos haciendo lo mejor posible con lo que tenemos a la mano, en nuestro pequeñísimo círculo de influencia.

Pero hacerlo despacio, con pausa, lentamente. Para poder ver cada cosa y detalle en su esplendor. Es como viajar en un tren bala o recorrer el campo a pie. En el tren bala vemos por la ventana como pasa todo de manera vertiginosa y lo poco que alcanzamos a creer que vemos claramente es lo que está en el horizonte distante; pero mientras recorremos a pie podemos ver la piedra en el suelo, el cielo lleno de nubes, el horizonte distante y gozarnos en eso. El tren bala en su afán solo tiene una meta en su misión; el caminante puede escoger el camino que lo llevará a su destino, pero podrá además llevar un mejor equipaje mental (y quizás unas rocas de recuerdo) de todo lo que ha logrado ver, y seguro le servirá para tomar decisiones e incluso regresar si quiere.

Ahora, pensando en la cena…para ir en contradicción al caminar lento, vamos a ver una pasta que si bien no está llamada a ser rápida, se toma el tiempo necesario, pero de una manera compacta y sencilla. Pocos ingredientes y que podemos sencillamente dejar cocinar sola. En paralelo mientras logras mirar por la ventana al horizonte distante.

 


Pasta cremosa en olla

 

2 tazas de agua

100 gramos de espagueti

1 salchicha o chorizo picado

1 tomate pequeño picado

1 cebolla pequeña picada

1 diente de ajo picado

1 cucharada de albahaca seca (o un par de ramas frescas)

¼ cucharadita de comino (opcional)

1 cucharadita de perejil (opcional)

¼ cucharadita de cúrcuma (opcional)

1 cucharada de aceite de oliva

2 cucharadas de crema de leche

3 aceitunas en láminas

Sal y pimienta

 

Se sofríen bien el ajo, la salchicha, el tomate y la cebolla dentro de una olla o caldero por unos tres minutos. Se agrega el agua y se deja hervir. Se agrega la pasta y se deja cocinar por unos 10 minutos o hasta ablandar al gusto (si se seca demasiado y la pasta sigue dura, se puede agregar un poco más de agua).

Se le agrega la crema de leche y se baja a fuego medio por un minuto, mezclando constantemente.

Se sirve decorando con las aceitunas, pimienta y un chorrito de aceite de oliva.

 

 

Comments

Popular Posts