Un pan antiguo, pero jamás duro.
| Photo by Cajiao´s |
Josué 3:
15 cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega),
16 las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó.
17 Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.
Josué 4:
22 declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en seco por este Jordán.
23 Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, a la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el Mar Rojo, el cual secó delante de nosotros hasta que pasamos;
Nuestras decisiones humanas son como una barca en un rio de corriente
fuerte, la cual lucha con la corriente impetuosa en su afán de llegar a la otra
orilla. El agua es la vida misma, las circunstancias, los problemas y esas
cosas que no podemos dominar fácilmente. El remo es nuestro propio esfuerzo,
incluso nuestro deseo. La barca que flota es al parecer la que nos libra del agua
tormentosa.
Pero es cuando volvemos a la orilla y pisamos con nuestros propios pies el duro suelo cuando nos sentimos seguros realmente.
Muchas veces las situaciones son tan difíciles que lo único que encontramos
es un terreno seco, yermo y al parecer sin nada que nos brinde esperanzas. Como
un gran desierto y decimos: -Ojalá aparezca un rio de profundas aguas porque
muero de sed. Una vida normal le dicen ahora.
Pero realmente en esos momentos de sequedad es cuando podemos avanzar sobre
nuestros pies hollando el camino de piedras y atravesar el desierto o los ríos
más profundos.
Un desierto con agua se convierte en una superficie blanda, difícil de avanzar y por más que queramos no logramos caminar rápido. Un suelo seco y quizás poco prometedor nos deja avanzar prontamente y salir del peligro. Pero debemos llenar nuestros bolsillos de recursos para no morir de sed: buenas compañías, oraciones, buena vibra como dicen algunos, actitud optimista y sobre todo esperanza de saber que al otro lado del paso hay una tierra nueva para no llegar a la vida normal sino a otra manera de vivir y asumir los días.
Pan estilo ejercito romano
Para esta receta me he basado en una que encontré navegando en internet y me llamó la atención de inmediato. Un pan romano que podría ser el que comieron los soldados durante sus invasiones. Incluso en el Museo Británico de Londres hay un pan real con más de 2000 años que fue descubierto intacto en un horno de la ciudad de Pompeya.
Se usaba trigo sarraceno o alforfón originalmente, pero vamos a usar harina de trigo normal de la que todos tenemos en casa.
El Museo Británico hizo un video con la recreación del pan, por si quieren ver la técnica del panadero que es maravillosa y como hace una hogaza de pan idéntica a la que encontraron en Pompeya.
How to make 2,000-year-old bread by The British Museum
Pero aquí tenemos una adaptación basada en una receta similar hecha con harina de espelta en el sitio web The 1940´s Experiment y que logramos ajustar a los ingredientes que tenemos más cercanos y habituales en nuestras alacenas para que todos puedan hacer este pan ancestral en casa.
Ingredientes:
500 gramos de harina de trigo
350 ml de agua tibia
1 cucharada de miel de abejas
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharadita de levadura activa seca
1/2 cucharadita de sal
En un recipiente grande mezclar los ingredientes secos: el harina, la sal y la levadura activa seca. Se hace un volcán con la harina.
Disolver la miel en el agua tibia y agregar dentro del volcán de harina. Mezclar y de ultimo agregar el aceite de oliva, mezclando muy bien.
Se amasa por 10 minutos en una superficie enharinada hasta que podamos tener una bola firme y que no se pegue ni en las manos ni en la mesa. Se coloca en el recipiente engrasado con un poco de aceite de oliva y se cubre con un paño húmedo. Se deja crecer por al menos una hora para que triplique su tamaño en un lugar tibio.
-Yo normalmente caliento agua en una olla pequeña hasta hervir. La meto en el horno y allí mismo meto los panes para que se mantengan tibios mientras crecen-.
Cuando ya ha crecido se le da el típico puño a la masa y se amasa de nuevo por un minuto para distribuir bien las burbujas gasificadas.
Se le da una forma circular y aplanada. Lo colocamos en la lata de horneo que previamente le hemos puesto harina espolvoreada. Se le espolvorea un poco de harina encima al pan y se tapa con un plástico para que leude por al menos una hora. En el sitio tibio. Hasta duplicar su tamaño.
Se precalienta el horno a 200 grados centígrados.
Ya cuando ha duplicado su tamaño le retiramos el plástico y se espolvorea con otro poco de harina y se le hace unos cortes con un cuchillo encima. Esto es para darle un poco de diseño y que abra bonito.
Se hornea por 15 minutos. Se gira la lata y se baja la temperatura a 180 grados centígrados, y lo dejamos otros 15 minutos en el horno hasta que dore el pan (esto depende del tipo de horno).
El secreto para saber si está listo es golpearlo con el dedo y escuchar que suena hueco.
Deja enfriar bien antes de cortarlo.

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