Una buena mezcla para un dulce éxito


1 CORINTIOS 1: 10

            Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, 

            y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos

             en una misma mente y en un mismo parecer.

 

¡Han visto esos bananos muy maduros, con muchas pecas y que ya están demasiado blandos como para comerlos directamente...!

Cada banano es al parecer completamente diferente al que tiene de vecino a pesar de estar unidos por la base del racimo. Y quizás uno de ellos es más apetecible que otro...pero no dejan de estar muy maduros. Lástima, tocará perderlos en la basura.

Luego vas a la alacena y quieres un rico postre, y lo único que hay es una libra de harina, algo de azúcar y un poco de canela. Y, en la nevera, mantequilla y un par de huevos..."Nada para cocinar", piensas tú cerrando con fuerza la nevera.

Recuerdas entonces los bananos manchados que no parecen tener futuro y que no quieres comer.


En momentos difíciles solemos ver solo la carencia de las cosas o lo malo de la situación. Nuestra mente se queda estancada en una idea de angustia o pesimismo, lo cual no deja que otros pensamientos e ideas florezcan en nuestra cabeza. La imaginación es cortada por la falta de tranquilidad o por una sensación de impotencia absoluta. Incluso, miembros de una misma casa pueden creer que cada uno está en lo suyo pero no se juntan a fortalecerse desde sus debilidades y no pedimos ayuda en absoluto ni logramos pensar que podemos ayudar al otro de alguna manera. Y seamos sinceros: realmente no somos buenos para todo y nos venden la idea que deberíamos serlo. En casa unos son buenos picando tomate, otros en escoger los tomates, y unos en convertirlos en una rica sopa de tomate. Pero el esfuerzo conjunto es el que logra producir un buen resultado al final.

Pero qué difícil es no juzgar la debilidad del otro o incluso que difícil es no juzgarnos a nosotros mismos.Ahí si que somos duros y decimos: no vamos a ser capaces, no lo lograremos...


Y, ¿qué de la fortaleza que no tenemos en cuenta?

Volvamos a los bananos manchados, ennegrecidos por la extrema madurez en la que están.

Juicio primero: "¡Qué feos se ven!"

Pensemos de nuevo..."¿y qué tal estarán debajo de la cáscara?"

Descubriremos unos bananos extremadamente dulces, que quizás para comer directamente no sean lo mejor, pero su contenido de azúcar los vuelve el ingrediente perfecto para unos muffins de banano, un jugo batido o un pan de banano!

Su fortaleza, su dulzura extrema,  los hace más valiosos si los mezclamos con algunos ingredientes, así sean pocos. 

Así debemos pensar de nosotros mismos. Seguro que tenemos algo que puede ayudar a otros en superar algún problema, debilidad o circunstancia.

Seguro el ingrediente secreto para solucionar alguna cosa está ahí detrás de la cáscara de inseguridad, de rabia, de tristeza, de prepotencia, la que sea que mancha tu rostro. Quítatela y decide extender la mano para ayudar o para pedir ayuda. Seguro que la solución será más dulce en compañía.


Pan de banano


Ingredientes:

3 bananos MUY maduros

1 1/2 tazas de harina de trigo

3/4 de taza de azúcar blanca. (Si lo quieres menos dulce usa 1/2 taza)

1 huevo batido

1/4 de taza de mantequilla o margarina derretida

2 cucharaditas de polvo de hornear

1 cucharadita de sal

Canela al gusto

1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)


Se precalienta el horno a 170 grados centígrados.

Se aplastan los bananos con un tenedor dejándoles algunos pedazos sin triturar para mejorar la textura del pan. Aunque si quieres hacerlos puré completamente, está bien. Es una buena terapia anti estrés.

En un bowl grande se mezclan todos los ingredientes con cuidado, dejando de último el polvo de hornear. 

En un molde engrasado rectangular se pone la mezcla y se espolvorea con canela.

Horneamos durante una hora aproximadamente o hasta que esté dorado y al pincharlo con un cuchillo o un palillo en la parte central, este salga limpio.

Se saca del horno y se deja enfriar unos 15 minutos antes de sacarlo del molde para que no se quiebre.


Si lo sirves con helado de vainilla o una taza de café negro seguro que sentirás ese lado dulce que tienes por dentro!






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