Un mundo pegajoso.

En estos tiempos en los que debemos recogernos en nuestras casas muchas preguntas asaltan la cabeza de maneras imposibles de evitar: ¿por qué está pasando esto?; cómo sobrevivir a un mundo diferente?...

Y la queja aparece! La desazón y el sentimiento de impotencia son al parecer una constante.
Sin embargo podemos poner en perspectiva todo y descubrir que hemos dependido demasiado ya, de cosas que NO podemos realmente controlar: la economía, el empleo, los gobiernos, los medios, la publicidad, el sistema. Y rápidamente debemos regresar forzadamente al origen donde un anuncio de un nuevo detergente o una paleta de helado no nos hace mella y nos parece superfluo, fútil.

Vamos al punto donde cada Segundo sano es vital. Y sobretodo al momento en el cual debemos decidir si nos pegamos a un mundo que nuestra incapacidad de cuidarlo ha destruido o regresamos a la esperanza de algo mejor.

1 Timoteo 6: 7-8

“Porque nada trajimos a este mundo y nada podemos llevarnos, así que, si tenemos ropa y
comida, contentémonos con eso.”

El mundo es pues, fastidioso. El sistema como lo conocemos, algo que se inmiscuye en nuestra vida, en nuestras decisiones. El afán, las deudas, el consumismo, cada cosa intenta atomizarnos en pedazos. Nos envuelven en situaciones que se salen de nuestras manos, que no nos dejan realmente disfrutar de los buenos detalles de la vida: el mejor regalo que tenemos. ¡Nos vemos inmersos en algo pegajoso!



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Así suele ser la masa de pizza en un principio: muy pegajosa cuando los ingredientes no se
han mezclado bien. Es extremadamente difícil manejarla hasta que no se integren bien los ingredientes incluso después del primer amasado. Surge el consejo panadero: la masa debe reposar, quedar en pausa luego del amasado. Tal cual como nosotros en estos tiempos que nos debemos quedar quietos para cuidarnos y volver a juntar nuestra esencia deliberadamente fragmentada por los afanes de la humanidad.

REPOSAR y dejar que nuestra vida re invente el quehacer y regrese a la realidad donde no
todo es vital y necesario. Donde lo verdaderamente importante está en el amor y la capacidad de amar y compartir. No siempre estar en pausa es negativo. Es tiempo de aprovechar para agradecer y poner en práctica el contentamiento o esa decisión radical de estar felices con las bendiciones a nosotros dadas, estar felices con lo que realmente es nuestro y logremos cambiar la mente para juntar los fragmentos en lo que nos han convertido las circunstancias incontrolables de la existencia. Volvernos de nuevo Uno ( ‘Put ourselves’ together dice la expresión en inglés que literalmente es ponernos juntos) junto con nuestro Creador. Nuestra verdadera esencia: hijos de Dios.


Ahora pues vamos a poner manos en la masa y vamos a darles las instrucciones para hacer pizza sin muchos ingredientes justo para estos tiempos que debemos ser muy recursivos y creativos con las reservas de las alacenas. Esta receta es una manera de hacer pizza sin usar levadura ni polvo de hornear y seguro los otros ingredientes estarán en la despensa o en su creatividad!


¡¡¡MASA DE PIZZA SIN LEVADURA NI POLVO DE HORNEAR!!!




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Ingredientes:

-450 gramos de harina
-3 cucharadas de aceite (de oliva es ideal)
-1 1/2 cucharadita de sal
-Agua. (Aproximadamente 2/3 de taza)
-1 cucharadita de ajo en polvo o un diente de ajo macerado en pasta. (Opcional)
-1 cucharadita de orégano seco o la hierba seca que tengan. (Opcional)

Se mezclan la harina, la sal, el orégano y el ajo en polvo. Luego se añade el aceite (y si se usa ajo en pasta aquí se agrega). Se mezcla muy bien. Luego poco a poco en el centro de la harina se agrega el agua poco a poco hasta lograr una masa homogénea y fácil de manejar.

Se amasa y se deja en reposo unos 15 minutos cubierta con un paño húmedo. Luego se saca sobre el mesón enharinado y se amasa para darle la forma circular dejándole un borde grueso para que no se salgan los ingredientes al hornear y quede ese borde tostadito. 

(Tip: le pueden pasar sobre el borde una pincelada de aceite de oliva y/o mantequilla y espolvorearle queso parmesano.)

Sobre una lata de horno aceitada se coloca la masa y se arma la pizza con los ingredientes que tengan a la mano. La salsa la pueden hacer con tomates picados y orégano, o usar un poco de salsa napolitana de esas que vienen ya listas.

Esparcen una capa de salsa sobre la masa, espolvorean queso rallado y pueden ponerle encima lo que quieran! Tomates, albahaca, champiñones, salchicha, jamón, cebolla, brócoli, en fin la creatividad finalmente la ponen ustedes en casa.

De 12 a 20 minutos en el horno precalentado a 200 grados y listo!
Bendiciones!

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